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A 75 años del pacto entre la Alemania nazi y la URSS

Adolf Hitler sabía que no sólo lucharía contra Polonia sino también contra el Reino Unido y Francia -que habían garantizado apoyar a otros paí­ses de la agresión de Alemania, por lo que debía proteger a su ejército de un eventual ataque los soviéticos.

Alemania, por otra parte, quería mantener sus buenas relaciones con la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), debido a que necesitaba el aceite y los cereales que importaba de esos países.

Por eso firma el llamado pacto de no agresión Molotov-Ribbentrop, suscripto en Moscú por los ministros de Relaciones Exteriores soviético Vyacheslav Molotov y su colega alemán, Joachim von Ribbentrop.

Algunos vieron este acuerdo como un triunfo de la política exterior del führer, especialmente cuando la Wehrmacht (ejército) invadió el este de Polonia, el primero de septiembre de 1939, y Francia y el Reino Unido le declararon la guerra a Alemania. Sin embargo, el frente oriental con los soviéticos estaba bien resguardado, gracias al acuerdo Molotov-Ribbentrop.

Para el líder ruso Joseph Stalin, el tratado significaba un poco de tiempo para reconstruir el Ejército Rojo, debilitado por las purgas en el Partido Comunista soviético de 1937, según señalan algunos historiadores.

Stalin sabía que el pacto con Hitler no sería popular, dado que muchos comunistas europeos se alejaron del comunismo por su decisión de pactar con la Alemania nazi, en el más grande éxodo anterior a la invasión soviética de Hungría en 1956. De algún modo, con el pacto Molotov-Ribbentrop, la ex Unión Soviética renunciaba a enfrentar militarmente a Hitler, quien en aquellos días aparentemente ni soñaba con invadir los territorios que controlaba Stalin.

Al respecto, en agosto de 1989 se creó en Moscú una comisión especial parar investigar las llamadas «cláusulas secretas» de dicho acuerdo, y el gobierno del líder soviético Mijail Gorbachov reconoció que ambos países planificaban el reparto de Europa Oriental.

Por el pacto de no agresión, Alemania y la URSS acordaron no atacarse ni independientemente ni en alianza con otros estados; y no apoyar a otro tercer país que pudiera atacar a la otra parte del pacto, entre otros puntos.

También se comprometieron a no unirse a ningún grupo de potencias que directa o indirectamente pudiera amenazar a cualquiera de las partes firmantes; y resolver sus diferencias mediante la negociación.

El pacto tendría una duración de 10 años. El acuerdo, firmado en las últimas horas del 23 de agosto en Moscú, duró hasta el 22 de junio de 1941 cuando los alemanes iniciaron la invasión de la ex Unión Soviética mediante la «Operación Barbarosa».

Además de estipular la no agresión, el tratado incluía un protocolo secreto dividiendo el norte y el oeste de Europa dentro de Alemania y las esferas de influencia soviética, anticipando la potencial «territorialidad y los reordenamientos políticos» de esos países.

A partir de entonces, Alemania y la ex Unión Soviética invadieron por sus respectivos lados a Polonia, primero los alemanes el 1 de septiembre de 1939, y luego los rusos dieciséis días después el mismo año.

La parte oriental de Finlandia fue anexada por los soviéticos después de la Guerra de Invierno, y las fuerzas de Stalin se anexaron Estonia, Lituania, Letonia y Besarabia (una parte de Moldavia).

«En muchos aspectos (el acuerdo) para Hitler suponía un desarreglo. Estaba a punto de luchar contra el rival equivocado -el Reino Unido- tras firmar un pacto con el país equivocado la Unión Soviética», dice Laurence Rees en su libro «El oscurdo carisma de Hitler».

El historiador, que es director creativo de la BBC de Londres, afirma que “de manera palpable demuestra uno de los grandes fracasos de su liderazgo: (Hitler) tenía claridad de visión que es algo que necesitan todos los líderes carismáticos y tenía la capacidad de reaccionar ante problemas a corto plazo que es algo que necesitan todos los políticos, pero no poseía la habilidad de vincular ambas cosas dentro de un todo coherente».

Antes de firmar un tratado de no agresión con la ex URSS, Hitler se había apoderado del territorio checoslovaco de los Sudetes, mediante el Pacto de Münich, firmado el 29 de septiembre de 1938 con la complacencia de Francia, Italia y el Reino Unido del primer ministro, Neville Chamberlain.

Y a mediados del mismo año Alemania había invadido Austria, sin que ninguna de las potencias occidentales se dignara a intervenir.

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201408/75292-segunda-guerra-mundial–alemania-nazi-ex-union-sovietica.html

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