LIBRO TRIGO TRONZADO (La represión franquista 1936 en San Fernando – Cádiz)

Autor: JOSE CASADO MONTADO

DECIMONOVENO FUSILAMIENTO

No es un hombre… Quien abusa de su fuerza y su experiencia, y utiliza su cerebro o su vigor contra el cándido o de menos corpulencia. Ni el que viola del más débil la conciencia, sumiéndose en la oscura fe a un redentor, que al neófito convierte en servidor, de religiosa o fanática obediencia.

Cerón

 

El único fusilado ese día once de enero de 1940, fue el pobre barbero del destructor “Almirante Ferrandiz”. Fue sacado muy de mañana y lloraba como un chiquillo. Los trasladaron al lugar designado, ya nombrado, y allí acabaron con él. Muerto lo llevaron a otro lugar que nadie sabe donde. Se llamaba:

❖          Mauricio Santandrés (Santander) Alonso. Natural de Santa María de Cayanza (Santander). Casado con Josefa Marín Cabrales. 26 años. Hijo de Pedro y de Juana. Barbero. Confesó y comulgó. No dejó hijos. Vivía en su pueblo natal. Enterrado en San Fernando (¿Dónde?).

 

VIGÉSIMO FUSILAMIENTO

No es un hombre el que vende por dinero Su pensar, su talento o su instrucción y abandona su albedrío, su erudición al ejército, al político, o al clero…

Cerón

 

El día ocho de abril de 1940 los milicos habían tratado de dar apariencia de formalismo jurídico a sus bárbaras acciones, dándole un viso de acto legalizado, celebrando un Consejo de Guerra, y de ahí salió otro fusilamiento, no quisieron que saliera un indulto, pues emplearon las mismas durezas que para las condenaciones anteriores sin el Tal C.de G.

Cayeron los dos procesados siguientes.

❖          Diego Bueno Ruiz. Natural de Cádiz. Hijo de José y Cristobalina. 30 años. Casado con Antonia   Álvarez.

Cabo Radio del buque “Almirante Valdés”. Confesó y comulgo (igual que los fusiladotes). Dejó una hija, Rosa. Vivía en calle Santo Domingo, 24-2º, en Cádiz.

❖          Emilio Antón Martínez, natural de Cartagena. 23 años.

Hijo de Álvaro y Cenaida. Soltero. Marinero del buque “Sánchez Barcaíztegui”. Confesó. Vivía calle Sama, 41 en Cartagena.

Había pasado un año ya de la victoria de los nacionales y aún no estaban saciados de sangre aquellos vampiros, faltando a las normas más elementales de los derechos humanos para prisioneros de guerra. Escribiendo las páginas más tristes e inolvidables de la historia contemporánea de España y de La Isla, con las secuelas y consecuencias que nos trajo y que aún perduran.

Continua…..

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